La ludopatía ya no tiene necesariamente la imagen de un hombre adulto sentado frente a una máquina tragamonedas. Puede ser un adolescente encerrado en su habitación con un celular en la mano. Un joven que mira un partido de fútbol y apuesta al mismo tiempo. Una persona que descarga una billetera virtual y comienza a jugar con dinero que no tiene. Un padre que descubre que su hijo utilizó los fondos de un negocio familiar para intentar recuperar lo perdido.








